
No sé cuántas veces han venido ya los Hombres G a Puebla, pero sí es la primera vez que Freakdevil va a verlos.
Aunque para mí la euforia ya no es la misma que tenía por ellos como en la adolescencia, fue bueno asistir a una presentación de quienes considero uno de los grupos musicales ochenteros de los primeros que tuve admiración por ellos.
Aún recuerdo cuando era niño y junto con mis primos que rondábamos todos por la misma edad, entre los 6 y 8 años, y en aquel verano nos invitaron a pasar una semana en la casa de mi querido tío Jorge (que en paz descanse pero nunca lo olvidamos). Mientras paseábamos en el asiento trasero del auto de uno de mis primos mayores, todos cantábamos a gritos “sufre mamón” que la pasaban a cada rato en todas las estaciones de radio. Luego en casa de mi tío, ese mismo primo ponía a todo volumen en su cuarto su LP de los Hombres G, había un gran poster con la caricatura del grupo en uno de sus muros junto con varias fotografías más y una enorme colección de latas de refresco de sabores y marcas extraños, como Pepsi de fresa o Coca-Cola de cereza. Me pregunto ahora qué habrá sido de la gran colección de mi primo. Desde que falleció mi tío, ya casi no volví a ver a mis primos de Córdoba, vaya que los extraño mucho.
Volviendo al tema, la noche del 19 de febrero (2009 para futuras referencias) nos dimos cita al concierto de los Hombres G, que por cierto llenaron por completo el AuditorioSiglo XXI. Además de las complicadas vías de acceso debo decir que me imaginaba más espectacular el auditorio, es muy pequeño e incómodo con muchos problemas en su diseño.
Después de batallar en las largas filas de tráfico de la vía Atlixcáyotl debido a las interminables obras de remodelamiento del mismo (Gracias, Blanquita), llegamos tarde al concierto porque nos aventamos otra larga fila para el Acceso 1 del auditorio, y perdimos varios minutos por la ineficencia de los acomodadores que de lejos te inicaban tus fila de asientos con una lamparita y era tu broca encontrar tu asiento en la penumbra (en este caso, mis respetos cuando los organizadores son los de OCESA, ahí el staff te lleva hasta tus asientos, eso sí es buen servicio). Encontré mi lugar cuando estaban tocando ya la tercera canción.
Como ya me había quejado antes del mal diseño del auditorio, el techo inclinado causa una sensación extraña de estrechamiento que incomoda durante los espectáculos, pero traté de no darle mucha importancia a esto.
Me hubiese gustado que tuvieran un logo pequeño del grupo en alguna parte del escenario. El sonido fue regular (sí ya sé que me quejo mucho, pero ni modo, es mi blog, jojojo), pero creo fue aceptable el concierto.
No llevé una cuenta de las canciones que interpretaron, aunque sí se vio muy seccionado el evento debido a que se hacen mucho de rogar estso músicos (se fueron 3 veces, regresaron 2). Nos quedamos con ganas de más, 2 horas nos pareció poco la verdad, y aunque anunciaron una nueva fecha para el 26 de marzo si no me equivoco, no creo regresar ese día.
Prácticamente todos los que asistimos coreamos todas sus canciones, algunas de su último album “10″, y varios de sus grandes éxitos, como “Temblando”, “Te quiero”, “Martha tiene un marcapasos”, “Esta es tu vida”, “Suéltate el pelo”, “Venecia”, y rematando con lo que ya es su canción emblemática “Devuélveme a mi chica”. Nos quedaron a deber la de “México”.
Creo que los fans de este grupo quedamos definidos desde hace mucho, su música tal vez no tiene el mismo impacto como lo fue en los 80′s en las nuevas generaciones que prefieren lo comercial, repetitivo y perecedero. Supongo que ya me estoy poniendo viejo, qué mas da, mientras exista el polvo pica-pica y nos sigan rondando las chicas cocodrilo que se sueltan el pelo y luego el sujetador, seguiremos peligrosamente juntos, hasta siempre David Summers, hasta siempre Hombres G!