El sábado pasado, no tenía mucho que hacer (qué novedad, jojo), me encontraba solo en casa, tan sólo quería matar el tiempo de alguna forma. Miré sobre mi escritorio donde estaba mi querida cámara, mientras pensaba cómo darle un buen uso en este momento. En eso, cambié la mirada hacia uno de mis libreros y observé fijamente lo que he guardado ahí. Mis trofeos, mis reliquias, mis tesoros.
Creo que todos tenemos algun objeto que tal vez no tenga mucho valor económico, pero si muy sentimental. Así que se me ocurrió dedicarle unos posts a estos objetos que vamos recolectando en la vida y que tienen un significado especial para nosotros.
Empezaré esta nueva sección con mi valkiria VF-1A de Macross. Mi madre me la obsequió el año pasado, osea el 2007, con motivos del día del padre. Oh, sí, por si no lo sabían, tengo una bellísima hijita de 2 años de nombre Hannah, que es mi orgullo y dueña de mi corazón.
Continuando con la historia, soy uno de los fans de Macross/Robotech que han seguido la serie desde que empezó. En aquel entonces, cuando comenzaba a ver Robotech, tenía yo apenas unos 4 años. Y siempre quedaba fascinado con las fabulosas valkirias, sus transformaciones, la acción en esta grandiosa serie. Mi familia sabía de mi fijación por Robotech, así que en uno de los viajes de mi tía Nydia a España, me trajo como obsequio un pequeño kit para armar de Macross, y ya sabrán lo feliz que me hizo. Armarlos fue fácil, tendría yo para ese entonces unos 5 o 6 años, teniendo mucha habilidad para estas cosas. Disfruté mucho esas valkirias, pero el problema es que eran muy frágiles y no resistieron mucho entrar en combate con mis Transformers, por lo que duraron poco tiempo para mi desdicha. Por las mismas fechas, mis papás me obsequiaron uno de los Transformables, versión alternativa de los Transformers por parte de la marca de juguetes Ensueño y que los que vivieron su niñez durante los 80′s seguramente recordarán. Lo curioso de estos Transformables, es que pareciera que no eran parte de la misma serie entre los mismos, porque había de todo tipo y características de estos juguetes. Lo digo porque el que me regalaron mis padres era nada más ni nada menos que otra valkiria de Macross, con las mismas características que todos conocemos de las 3 modalidades de combate. Esta nueva valkiria era pequeña, no más de 10 cm de nariz a cola en modo avión (Fighter para que no me reclamen los conocedores), pero muy bien detallada y funcional.
Hasta aqui, todo muy bien con mi nueva valkiria, que la jugué como desquisiado. Pero como nada es eterno, tuvo que llegar el día en que a la valkiria se le cayó la cabeza en pleno vuelo justamente un día que se me ocurrió llevarla a la escuela. Lo más triste de todo es que la cabeza cayó y rodó directamente a una de las coladeras que había en la escuela, por lo que ya no pude recuperarla. Conservé esta valkiria decapitada algún tiempo después, pero ya saben como son los papás de malvados a veces que sin previo aviso nos tiran los juguetes viejos o rotos a la basura, y esa fue la suerte que corrió mi amada valkiria.
Años pasaron y el deseo de tener una valkiria prevaleció latente en mí. Y el resto ya lo conocen.
Aqui les presento a mi VF-1A, del piloto Hikaru Ichijo, aká Rick Hunter.

Aquí está en su modo Fighter

Aqui está un close-up a la cabina

En modo Gerwalk

En modo Battroid
Por cierto, si a alguien le interesa, esta valkiria es marca Yamato, escala 1/60. Estoy a la espera de poder adquirir más valkirias para mi colección.